OLYMPIACOS – REAL MADRID: PARTIDO CON MUCHOS GOLES PERO CON POCO FÚTBOL.
Victoria muy necesaria para la salud mental del equipo y también de la afición.
Después de tres partidos con una derrota en Champions contra el Liverpool y dos empates contra Rayo y Elche en el que además se ha visto mal juego y poca actitud, se necesitaba un resultado favorable. El Georgios Karaiskakis nunca es un estadio fácil.
El encuentro ha tenido una parte en la que el Madrid parecía que iba a arrasar al Olympiacos y otra, que se ha hecho eterna, en la que parecía un equipo que ya está desahuciado de la Champions.
Los problemas en defensa son graves. Nuestros principales centrales están lesionados, los que no lo están, cansados y los parches que hemos puesto no han surgido demasiado efecto. El centro del campo tampoco está bien.
Para empezar, la alineación ha sido extraña. Entendemos que se hagan rotaciones por la situación de las bajas, pero era un partido lo suficientemente importante como para hacer experimentos.
Lunin se ha estrenado en la portería esta temporada por la baja de Courtois debido a un virus estomacal. Menudo papelón le ha tocado al ucraniano, que se ha desesperado por momentos por la mala colocación del equipo. Considero que, en líneas generales, lo ha hecho bien y poco más podía hacer.
En la defensa: Trent Alexander-Arnold en el lateral derecho y como centrales Raúl Asencio y Álvaro Carreras. La sorpresa ha venido en el lateral izquierdo, en el que Xabi Alonso ha decidido poner a Ferlan Mendy después de la friolera de 7 meses. Y se ha chupado 90 minutos de juego. No lo ha hecho mal el francés.
Para el centro del campo, ha elegido a Ceballos, Arda Güller, Tchouaméni y Eduardo Camavinga.
Y en la delatera, Vinicius y Mbappé.
La cosa ya se torció de inicio. El Real Madrid salió de paseo y el único que mostraba ganas de encarar el partido era el conjunto griego que enseguida dio algunos sustos. En el minuto 8 ya inauguraron el marcador con un gol de Chiquinho en el que Lunin quedó muy expuesto y desprotegido.
Muy mal comienzo para el equipo blanco y muy malos augurios que rondaban por el ambiente.
El Olympiacos hacía una presión muy alta de la que el Madrid no podía salir. No había manera de sacar el balón. Lo Perdíamos con una facilidad pasmosa y lo único que hacíamos era dar balonazos que se iban a la nada y que les caía a nuestros rivales a sus pies, perfectamente para seguir atacando.
No éramos capaces de hacer nada, faltaba velocidad, ganas y … Todo.
Afortunadamente, el Real Madrid se acordó de qué competición estaba jugando y despertó la bestia.
En el minuto 21, un robo entre Tchouaméni y Camavinga propició que éste último diera un buen pase a Vinicius y el brasileño asistió a Mbappé con gran precisión a distancia. El francés no tuvo problemas para batir al portero y mandarla a guardar. Empate a uno. El madridismo respiró. Bueno, parecía que la cosa se iba a arreglar. Pero esto era sólo el principio.
Tan sólo tres minutos más tarde, una jugada entre Trent y Arda Güller acabó con otro tanto de Kylian Mbappé para remontar el partido. Gran asistencia del turco, que siempre se entiende bien con el 10.
Parecía que les habían tocado el orgullo. Que habían sacado la rabia. Ahora sí querían ganar.
Vinicius ha hecho lo que ha querido en el partido de hoy. El 7 ha amargado la noche al lateral que ha tenido la ardua tarea de marcarle y le ha bailado a gusto. El 50% de éxito de esta necesaria victoria ha sido gracias a su talento descomunal.
El poker del francés también ha sido determinante. Ambos han firmado un duelo letal y demostrado una vez más que el problema no es que no puedan jugar juntos ni que se lleven mal. Es que el sistema sea el adecuado para que puedan desenvolverse bien.
Tan sólo 4 minutos más tarde, Mbappé de nuevo metió gol. La jugada la inició Valverde para Camavinga, que con un pase bien largo y potente asistió a Kylian para que pudiera marcar. Y sorprendentemente lo hizo de cabeza, cosa en lo que no es en absoluto especialista.
El Real Madrid en ese momento era un rodillo. Una apisonadora letal de la que el Olympiacos no sabía cómo escapar. Una pesadilla. Tenía al equipo griego completamente sometido y roto sin saber cómo frenar al tiburón blanco. Noche de Champions. Por fin. Habían conseguido darle la vuelta a un partido que pintaba muy mal y ahora estaba arrasando con contundencia.
En el minuto 31 Vinicius metió un gran gol con balón cruzado asistido por el 10 francés que no subió al marcador por fuera de juego.
A pesar del empuje del Madrid, el Olympiacos lograba encontrar los huecos para recuperar rápido y llegar a la portería de Lunin con peligro.
Con éstas se llegó al final de la primera parte.
Al contrario de lo que nos tiene acostumbrados, Xabi Alonso decidió hacer cambios en el descanso. Por lo visto Camavinga dio signos de fatiga o posible lesión y el tolosarra decidió sacar a Dani Ceballos en su lugar para ordenar el juego en el centro del campo, ahora que la ventaja era importante.
Pero la cosa no quedaba ahí. En el minuto 52 los de Mendilibar acortaron distancias con un buen tanto de cabeza de Taremi al que nadie le hace una marca como Dios manda. Los problemas en el juego aéreo se volvían a hacer latentes una vez más.
El partido se abrió y se convirtió en ida y vuelta, que no era beneficioso para nadie, pero en especial para los blancos, que veía cómo los griegos amenazaban muy seriamente con empatar. Aún así, Mbappé pudo marcar un cuarto gol. Poker para el francés. De nuevo, asistencia de Vinicius tras un contraataque. Excelso hoy el brasileño que ha dado un recital de fútbol. Y cuando eso pasa, el Real Madrid lo nota positivamente.
Mbappé, hoy ligeramente más retrasado, ha jugado mejor que cuando está tan arriba. Es un jugador de espacios y en esa posición tan adelantada que suele jugar, se queda sin ellos. Dificulta mucho su juego.
A partir del minuto 60 el partido fue cayendo poco a poco. Es normal, teniendo en cuenta el nivel de intensidad que se había llevado hasta el momento, pero lo que ocurrió es que el Madrid acabó sufriendo innecesariamente un encuentro que tenía más que dominado y ganado. Sólo tenía que mantenerlo, pero no fue capaz.
Un cambio que ha sido bastante discutido es el de Arda Güller por Jude Bellingham. El inglés se había caído de la convocatoria unas pocas horas antes del juego debido a una sobrecarga muscular. Era extraño que se hubiera repuesto tan rápidamente para jugar.
Aunque el turco no ha tenido ni de lejos su mejor partido, ha ofrecido detalles que han ayudado mucho a la creación de juego y a la verticalidad. Lo cierto es que Jude no ha ofrecido ninguna mejora y apenas ha aportado nada interesante.
El partido se ha ralentizado mucho. El Madrid iba perdiendo fuelle y se iba quedando más atrás, mientras el Olympiacos iba haciéndose con las riendas del encuentro y llegando cada vez más al área blanca.
Alonso decidió hacer un cambio más en el minuto 72 para meter piernas frescas y apuntalar el ataque. Salió Asencio y entró Brahim. Por lo visto el central canario tampoco estaba muy fino. Como sigamos así no sé quién va a jugar contra el Girona. De nuevo tenemos una defensa en cuadros.
Los griegos cada vez asediaban más y en el minuto 80 lograron poner el 3-4 en el marcador, de nuevo a través de juego aéreo en el que la defensa miró impasible como quien ve pasar una estrella fugaz. Nadie hizo nada por evitarlo y Lunin no pudo hacer más.
Dramático. Un partido controlado con una buena ventaja y aún había muchas posibilidades de empate, cosa que hubiera desatado aún más los rumores de crisis y el malestar entre la afición madridista. Con razón, también hay que decirlo.
Los cambios, lejos de ayudar, parece que han empeorado el juego.
Nos hemos pasado los últimos 20 minutos pidiendo la hora. Y la estadística nos demuestra una realidad muy dura y preocupante: el Olympiacos, sin ser un equipo fácil, pero que desde luego no tiene el nivel de un Bayern, PSG o Arsenal, que ahora mismo está como un tiro, te podría haber amargado la noche. De hecho ya la ha aguado bastante. 17 remates, de los cuales 8 han ido a portería.
Es inadmisible. Cualquier equipo de gran nivel hubiera perpetrado una masacre contra nosotros.
En el minuto 90 se produjo el último cambio. Vinicius se fue al banquillo y salió Fran García para apuntalar mejor el lateral y frenar las acometidas helénicas, que no daban tregua con sus constantes centros al área que llevaban más peligro que una caja de bombas.
Los últimos minutos han dejado una imagen deplorable del Real Madrid como un equipo pequeño, encerrado atrás y en el que no éramos capaces de dar dos pases seguidos sin perder el balón.
Se ha hecho eterno, pero el árbitro Michael Oliver ha pitado el final tras 5 minutos de añadido.
Victoria necesaria que alivia, pero que de nuevo deja muchas dudas del mal juego del equipo, que parece totalmente a la deriva. No cala el mensaje del técnico y algunos jugadores pecan de indolentes. Veremos qué pasa contra el Girona.
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